Expertos coincidieron en la necesidad de avanzar hacia un financiamiento de la investigación

 Publicado en Destacados, U. de Chile,

El Seminario «Financiamiento de la investigación, creación e innovación en las universidades chilenas. Una mirada necesaria», reunió las visiones de las universidades estatales, privadas y de la institucionalidad, en un encuentro convocado por la U. de Chile en el que participaron, entre otros expertos y expertas como la C, Carolina Torrealba, el vicerrector de Investigación y Desarrollo, Flavio Salazar, y el rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña.

Los distintos mecanismos de financiamiento y cómo financiar investigación de acuerdo a las necesidades del país y de la sociedad. Estos fueron algunos de los temas que analizó el segundo de los seminarios del ciclo de educación superior, que organizan la Rectoría de la Universidad de Chile, a través de la Vicerrectoría de Asuntos Económicos y Gestión Institucional (VAEGI); el Instituto de Estudios Avanzados en Educación y el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES). Realizado el 2 de octubre en la Casa Central de la Universidad de Chile, el seminario se centró en el financiamiento de la investigación, creación e investigación en las universidades chilenas.

El encuentro fue inaugurado por el vicerrector de Investigación y Desarrollo del plantel, Flavio Salazar, y por la subsecretaria de Ciencia, Carolina Torrealba. “En la U de Chile valoramos el esfuerzo de implementación del nuevo ministerio, pero también estamos ansiosos para ver y aportar las políticas. Lo que estamos planteando es que las universidades se quieren poner al servicio de la política de ciencia y tecnología, con intercambio, investigación transdisciplinaria, para enfrentar amenazas como el cambio climático”, planteó el vicerrector Salazar.

En el mismo sentido, la subsecretaria Torrealba, explicó que “ha habido un trabajo de gestión de tener un ministerio cada vez más robusto. Lo que no queremos es un ministerio que ponga un corral sobre la comunidad académica, sino que la ayude a fortalecerse y la conecte con la comunidad y con la cultura”. Añadió que si el país quiere hacer crecer su inversión en I+D (que hoy es del 0,4 por ciento) “eso tiene que ir de la mano con un sistema universitario robusto”.

Distintas visiones sobre el financiamiento

El encuentro contó con un panel donde participaron Marcela Angulo, directora de la sede Santiago de la Universidad de ConcepciónJosé Miguel Benavente, académico Universidad Adolfo Ibáñez y especialista líder del BID; Carlos Peña, rector de la Universidad Diego Portales.

En la instancia, moderada por Alejandra Mizala, directora del Instituto de Estudios Avanzados en Educación, Carlos Peña, abrió el debate señalando que antes de plantearse si el sistema de financiamiento a la investigación es el correcto, deben responderse temas como qué se entiende por creación, investigación e innovación, qué tipo de bienes hay en cada una de esas categorías y cómo es posible financiarlos. “En ciencias básicas, la investigación merece ser calificada como bien público”, dijo, añadiendo que es distinto en el caso de las humanidades, donde se entrelaza el punto de vista neutral de la ciencia con el punto de vista ideológico del observador: “las humanidades modelan el tipo de historia, el tipo de filosofía, tienen una dimensión directa e indisolublemente política”.

“Cualquier sistema de financiamiento será mejor que el que tenemos. Sin deteriorar el financiamiento de universidades más complejas, debemos pensar en que el sistema pueda ampliarse. Pero para eso necesitamos reflexionar sobre los tres temas anteriores”, concluyó.

Por su parte, José Miguel Benavente, expuso sobre los distintos tipos de fuentes de financiamiento para la innovación e investigación que existen en Chile y en el mundo. Mencionó las asignaciones públicas con impuestos generales a entidades, el sistema estandarizado por concurso (como los Fondecyt) y el financiamiento por desafíos, que casi no existe en Chile, y en el que instituciones públicas plantean desafíos y le piden al mundo universitario que los resuelvan, categoría donde cabe el 80 por ciento de financiamiento básico a investigación en EE.UU.

Benavente explicó que es clave hacer la distinción analítica de qué tipo de universidad recibe los recursos fiscales. “El sistema tiene que ser más transparente con el sistema de asignaciones y con exigencias según la taxonomía de las universidades (complejas, de investigación o docentes). Aquellas universidades complejas necesitan financiamiento de blockgrant a largo plazo y dar cuenta de qué han hecho con esos recursos”, dijo.

En otro ámbito, Marcela Angulo, planteó una versión más pragmática sobre mecanismos de financiamiento orientados por misión, que es el más débil. “No hemos sido capaces de conectar a las universidades con el mundo privado para generar esfuerzos colectivos que tengan impacto en las áreas o desafíos que son propios de Chile y que necesitan resolución”, dijo.

Mencionó que el añejo paradigma del origen de la innovación, que seguía un curso determinado, ya no rige, puesto que se sabe que ésta es producto de un caos creativo donde entran distintos actores y se genera una innovación: “La visión moderna es que hay un espacio de co-creación: corporaciones enormes han decidido abrir sus espacios y no tener más grupos de I+D internos, sino mediante la colaboración con otros, porque entendemos que el conocimiento es casi ubicuo hoy”, advirtió. En ese sentido, dijo que “siempre mirando la lógica de orientación por misión, Chile, como país pequeño con pocos recursos, necesita tomar definiciones, necesita algún grado de priorización para tener más probabilidad de éxito en esas iniciativas”.


Elizabeth Simonsen, comunicaciones CIAE.
Fotografías: Felipe PoGa.

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