Belén de Sárraga, agitadora social y precursora del feminismo en Chile

 Publicado en Destacados, U. de Chile,

Este jueves 9 de septiembre se realizará la presentación de “Belén de Sárraga. Crónica de un torbellino libertario en América Latina”, obra de Julia Antivilo. La publicación es fruto de más de dos décadas de trabajo tras las huellas de esta periodista y activista de origen español, quien visitó el país en 1913 y ayudó a impulsar el movimiento de mujeres obreras feministas en la pampa salitrera. El conversatorio organizado para el lanzamiento del libro contará con la participación de la autora, la historiadora Claudia Montero y la directora del Archivo Central Andrés Bello, Alejandra Araya.

“Podría decirse que es mi relación sentimental más duradera”, dice Julia Antivilo, investigadora y performancera chilena, quien ya en 1995 inició las primeras indagaciones sobre la vida y obra de Belén de Sárraga, periodista española que se convirtió en una de las precursoras del movimiento feminista hispanoamericano a fines del siglo XIX.

El “enamoramiento” en realidad partió a mediados de los 90, cuando Antivilo era ayudante del historiador e intelectual argentino Luis Vitale, quien le había encargado desde la Universidad de Cambridge una investigación sobre la censura en América Latina, y decidió darle a su discípula chilena este apartado local. El primer resultado fue un breve paper, que en 2000 se convirtió en el primer libro sobre Belén de Sárraga firmado por ambos.

Ahora, 21 años después, Antivilo entrega un segundo volumen donde desarrolla aún más el paso que la española tuvo por Chile en 1913, sus conexiones con diferentes intelectuales y feministas en el continente (para eso visitó Argentina, Uruguay y México) y detalles de su biografía personal. “Belén de Sárraga. Crónica de un torbellino libertario en América Latina” (Ediciones Escaparate), se presenta este jueves 9 de septiembre, a las 18 horas, con un foro, donde participan la propia autora junto a Carolina Montero, académica del Instituto de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad de Valparaíso y Alejandra Araya, directora del Archivo Central Andrés Bello de la U. de Chile.

El activismo de Belén de Sárraga se inició oficialmente en España en 1895, al fundar en Valencia la Federación de Grupos Femeninos. Un año después, en Barcelona, impulsó la Asociación de Mujeres Librepensadoras, organización que fue prohibida por el gobernador y que fue la causa de su primera detención. Desde entonces, la periodista participó en múltiples campañas y manifestaciones contra la monarquía y a favor de la independencia cubana.

Fundadora también del semanario “Conciencia libre”, que fue censurado en múltiples ocasiones, en 1907, de Sárraga decidió autoexiliarse a Uruguay debido a la fuerte persecución política que sufría en España, y allí instaló su centro de operaciones que luego la llevó a recorrer otros países del continente.

A Chile llegó en 1913, invitada por el Partido Radical, pero muy rápidamente encontró afinidad política con Luis Emilio Recabarren, en ese entonces presidente del Partido Obrero Socialista, y con su esposa Teresa Flores, en quien encontraría a una aliada. Así, de Sárraga arribó a la pampa y dio una serie de conferencias en Antofagasta, Iquique y Pisagua, dejando una imborrable huella en el movimiento de mujeres obreras que allí se levantaba.

“En todos los lugares sucede lo mismo: la conmoción y el choque con las comunidades más conservadoras por las ideas libertarias de ella. No solo provoca revuelo, sino también actos concretos, sufre de boicot en sus conferencias. Los conservadores pagan para que se les cierren los teatros donde va a hablar y siempre hay peleas fuera del lugar”, narra la investigadora quien tuvo acceso a las transcripciones de sus conferencias, recortes de prensa y otros documentos.

“Es una pena que no haya registro de su voz o imágenes de ella, porque debe haber sido impresionante verla. Pensar en eso es una de las cosas que más me conmueve”, dice la también artista de performance radicada en México. “Me imagino su tono, su presencia, la forma en que debe haber usado su cuerpo para dar estos mensajes tan vanguardistas para su época, era una agitadora social y una declamadora, en tiempos en que la declamación, el ser un buen orador, era algo fundamental”, agrega.

La elocuencia del discurso de Belén de Sárraga motivó a las mujeres obreras del norte a abrir los primeros centros con su nombre, los que llevaban como apellido palabras como “anticlerical”, “anarquistas” y de “librepensadoras”.

En los centros, las mujeres encontraron un lugar para reunirse, instruirse y establecer redes de apoyo en la lucha obrera. Allí, entre pedagogía y veladas culturales de teatro, poesía y declamación, se promovía el laicismo y la emancipación de la mujer, al mismo tiempo que se denunciaba el abuso laboral en las pulperías.

“Son ellas las que organizan los primeros mítines políticos en conmemoración a la matanza en Santa María de Iquique y forman las primeras escuelas nocturnas para mujeres obreras. Les pierdo la pista en el año 20 o 21, junto con la caída económica del salitre y la importante migración hacia otros polos laborales del país”, acota Julia Antivilo.

¿Se puede establecer una línea de influencia entre el movimiento feminista actual y el que impulsa Belén de Sárraga en esa época?

Son contextos históricos, culturales y políticos muy diferentes, pero es evidente que sin este camino cimentado por diferentes mujeres en la historia no sería posible el gran tsunami feminista que vivimos hoy. Porque si bien han existido fracturas sobre todo en el movimiento latinoamericano, división entre las feministas institucionales cooptadas por los gobiernos y partidos y las más autónomas que nunca buscaron agenciarse a ninguna institución, todas las mujeres han abonado al movimiento, lo que vivimos hoy no es de generación espontánea. Sin embargo, creo que el gran nudo que tiene el movimiento hoy es que justamente a nivel institucional, no hay una historia del feminismo que te enseñen en las escuelas, en las universidades donde se reconozca al movimiento social, por lo tanto, figuras como las de Belén son aún muy desconocidas.


Denisse Espinoza – periodista Vexcom

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