Bachillerato celebra el Día del Libro con una serie de iniciativas culturales

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El Programa Académico de Bachillerato de la Universidad de Chile se sumó a la celebración del Día Internacional del Libro y la Lectura 2026 con una serie de iniciativas que pusieron a los autores, los textos y la comunidad en el centro.

Leer exige algo poco frecuente hoy: quietud. Para leer se necesita tener el cuerpo en pausa, en medio del ritmo cotidiano. Sin embargo, esta aparente inmovilidad es engañosa: la lectura pone en movimiento pensamientos, activa recuerdos, despierta emociones y obliga a tomar posición. Quien lee no solo recibe una historia o una idea, sino que también dialoga con ella. Aunque no exista como asignatura formal, la lectura atraviesa todas las disciplinas del conocimiento y sostiene, en gran medida, la forma en que comprendemos el mundo. En ese sentido, los libros —lejos de volverse obsoletos frente a la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías— siguen siendo uno de los inventos tecnológicos más sofisticados y, probablemente, mejor logrado que ha creado el ser humano.

En un contexto donde la sociedad en general lee cada vez menos y donde la atención se ha transformado en un recurso escaso y disputado, la lectura adquiere un sentido distinto. Leer hoy no es solo una práctica formativa o cultural: es, en muchos casos, un acto de resistencia frente a la fragmentación, la inmediatez y la lógica de consumo rápido y desechable. Desde esa convicción, la Biblioteca del Programa articuló una serie de actividades que buscaron no solo fomentar la lectura, sino también desplazarla de su lugar habitual, volverla visible y ponerla en circulación dentro de la comunidad universitaria.

Un mural que hace visible lo que se lee

Una de las apuestas más visibles fue la creación de un mural dedicado a los autores presentes en los programas de asignatura del Programa. Sigmund Freud, Walter Benjamin, Raymond Chang, Peter Burke, Mary Beard y Linda Nochlin, entre muchos otros, ocuparon las paredes de la entrada de Biblioteca para conocerlos. Como contó el equipo de Biblioteca al presentar la iniciativa, se trata de un homenaje a quienes se leen acá todos los días y que siguen activando preguntas en nuestra comunidad. “Ver sus caras permite darles cuerpo a sus ideas y también nos ayuda a entender quién dijo qué, desde dónde y por qué, aunque hacer este ejercicio sea incómodo”, explicó Paulina Cabanillas, encargada de la Unidad de Comunicaciones y Gestión Cultural. “Justamente, esas tensiones que se pueden generar, son las que permiten que el pensamiento vaya un poco más allá”, agregó.

Apertura de colección infantil

Aprovechando la efeméride, la Biblioteca también dio inicio a una pequeña colección de libros infantiles. Aunque no es habitual recibir niños en el Programa, sí se presentan ocasiones en que llegan de visita. Por ello, se incorporaron algunos títulos dirigidos a ese público, para ampliar el alcance de la colección y asegurando una experiencia de lectura pertinente también para ellos.

El buzón de trueque: una iniciativa que llegó para quedarse

Lo que comenzó como una actividad acotada al mes del libro se convirtió rápidamente en algo más permanente. El buzón de trueque de libros tuvo una buena recepción por parte de los estudiantes, por lo que se tomó la decisión de mantenerlo de manera indefinida. “Los libros han ido rotando, los lectores también y el buzón se ha transformado en un pequeño ecosistema de intercambio cultural dentro del Programa”, contó Pamela Vildósola, del equipo de Biblioteca.

La biblioteca se transformó: el primer concurso de disfraces literarios

A las 14:00 horas del Día del Libro, la Biblioteca se convirtió en una pasarela. El primer concurso de disfraces literarios fue, en palabras del propio equipo organizador, una experiencia inédita que convirtió los libros en cuerpos, voces y escenas. La propuesta era plantear una forma distinta de leer: encarnar las historias, interpretarlas y ponerlas en circulación.

Participaron estudiantes, profesores y funcionarios. Llegaron Carrie, Frodo y El Caleuche, entre otros personajes. La profesora Beatriz Cifuentes encarnó a Aniceto Hevia, del libro Hijo de Ladrón de Manuel Rojas, y la funcionaria Macarena Ortega se atrevió con El Joker. La animación estuvo a cargo de Rocío Molina, de la Secretaría de Estudios, con el apoyo del equipo de tutores y del Centro de Estudiantes.

Actores clave en la Semana del Libro del Campus Juan Gómez Millas

La Biblioteca y la Unidad de Comunicaciones y Gestión Cultural del Programa participaron en la organización de la Semana del Libro, convocada por la Red de Extensión y Comunicaciones del Campus Juan Gómez Millas. En ese marco, tuvieron un rol especialmente relevante en el concurso de microcuentos Cuéntame JGM, actividad que invitó a la comunidad universitaria a escribir historias sobre el campus.

En esta convocatoria participaron las seis unidades académicas de JGM —Facultad de Artes, Facultad de Ciencias, Facultad de Ciencias Sociales, Facultad de la Comunicación e Imagen, Facultad de Filosofía y Humanidades y el Programa Académico de Bachillerato—, con el objetivo de reunir miradas muy distintas en un mismo espacio.

JGM tiene una historia y una identidad particular: aquí conviven disciplinas, formas de pensar y experiencias muy diversas, y en esa mezcla está su valor y el sello que lo hacen un campus único en su especie. “Este concurso buscó recoger eso, abrir un espacio para contar historias que nacieran desde esa diversidad y que solo podrían escribirse desde un lugar como este”, explicó Gabriela Acuña, del equipo de Comunicaciones de la Facultad de la Comunicación e Imagen (FCEI).

En esta primera edición del concurso, el primer lugar lo obtuvo el microcuento «Nosotros«, de Sebastián Orellana Tapia; mientras que el segundo y el tercer lugar recayeron en «Trampolín político» de Gastón Villarroel Godoy y «Manual de darse la vuelta» de Matías Rojas, respectivamente. En las menciones honrosas, los ganadores fueron: «Reprobado», de Guillermo Jesús Flores Guevara; «Danto», de Goran Mitrovic Gómez; «Momentos», de Illari Condori; y «Punto de encuentro», de Pamela Fernández Espinoza.

Unidad de Comunicaciones y Gestión Cultural
Programa Académico de Bachillerato
Universidad de Chile