La bienvenida incluyó una ceremonia con la charla magistral del Premio Nacional de Ciencias Exactas 2025, Prof. Alejandro Maass, dedicada a la integración del conocimiento y al diálogo entre disciplinas. El programa continuó con jornadas de socialización y una feria de servicios para acompañar el ingreso de la generación 2026 a la Universidad de Chile.
La universidad es, ante todo, un lugar donde se cruzan miradas distintas sobre el mundo. Aquí conviven disciplinas, experiencias de vida y preguntas que rara vez pueden resolverse desde un único punto de vista. En un tiempo marcado por problemas complejos —ambientales, tecnológicos, sociales, políticos y económicos— comprender la realidad exige algo más que especialización: requiere aprender a articular saberes, escuchar perspectivas distintas y pensar en niveles más amplios de comprensión. O, al menos, hacer el esfuerzo y ejercitar esa voluntad.
Esta idea estuvo muy presente en la Ceremonia de Bienvenida a las y los estudiantes nuevos 2026 del Programa, que se realizó el martes 3 de marzo en el Auditorio María Ghilardi Venegas de la Facultad de Ciencias. A través de las intervenciones de autoridades y de la charla magistral del Premio Nacional de Ciencias Exactas 2025, Profesor Alejandro Maass, la actividad propuso una reflexión común: el conocimiento avanza cuando las fronteras entre disciplinas se vuelven permeables y cuando las diferencias se convierten en una oportunidad real de diálogo.
Durante su discurso, el Director del Programa, Dr. Jorge Babul Cattan recordó que durante gran parte del desarrollo de la ciencia moderna el conocimiento avanzó mediante la fragmentación: estudiar las partes por separado para comprender cómo funcionan los sistemas y darle sentido a un mundo inconmensurable. Sin embargo, señaló que hoy el desafío es distinto.
“Conocer las partes no equivale a comprender el todo. El todo es más que la suma de sus partes. La fragmentación permitió avanzar, pero la integración permite comprender”, puntualizó.
En esa línea, aludió a una idea sugerente para pensar los conflictos y las diferencias en la vida social y en el conocimiento: la noción del “tercero incluido”. Frente a posturas que parecen irreconciliables, esta perspectiva propone desplazar la mirada hacia un nivel más amplio, donde posiciones aparentemente opuestas pueden entenderse como dimensiones parciales de una realidad que es necesariamente más compleja.
La charla magistral del matemático Alejandro Maass, Premio Nacional de Ciencias Exactas 2025 y profesor titular del Departamento de Ingeniería Matemática de la Universidad de Chile, abordó un punto cercano desde el campo de la investigación científica. Según explicó, los grandes problemas contemporáneos —desde la comprensión de los ecosistemas oceánicos hasta los sistemas biológicos complejos— obligan a trabajar de manera transdisciplinaria, superando las jerarquías tradicionales entre disciplinas.
“Cuando uno enfrenta un problema real, lo importante no es la jerarquía de las disciplinas, sino el problema mismo”, dijo el académico durante su exposición. También destacó que muchas de las preguntas científicas actuales implican recorrer escalas muy distintas —desde el nivel molecular hasta los fenómenos planetarios—, lo que hace indispensable integrar conocimientos provenientes de múltiples campos del saber.
A estas reflexiones se sumaron las palabras del Vicerrector de Asuntos Académicos de la Universidad de Chile, Prof. Claudio Pastenes, quien participó en representación de la Rectora Rosa Devés. En su intervención destacó uno de los rasgos más distintivos de la universidad pública: la diversidad de su comunidad estudiantil.
“Aquí ustedes se encuentran con Chile. La diversidad de trayectorias de nuestros estudiantes es uno de los mayores valores de esta universidad”, afirmó. Esa diversidad, continuó, constituye una oportunidad formativa única, porque permite que el aprendizaje no ocurra solo en las salas de clase, sino también en el diálogo cotidiano entre estudiantes, profesores y funcionarios, todos con experiencias, trayectorias y miradas distintas.
“Miren a sus compañeros, conversen con quien sea más distinto a ustedes. Esa es una riqueza que ninguna clase puede reemplazar”, aseguró.
En ese cruce entre disciplinas, preguntas y trayectorias personales se sitúa precisamente el Programa Académico de Bachillerato, cuyo propósito es ofrecer a las y los estudiantes una base cultural amplia y la posibilidad de explorar distintas áreas del conocimiento antes de definir su camino profesional.
Antes de la ceremonia oficial, el proceso de inducción comenzó el lunes 26 de enero con una primera jornada realizada en el Auditorio Julieta Kirkwood de la Facultad de Ciencias Sociales, en el campus Juan Gómez Millas. En esa instancia se presentó a las y los estudiantes el contexto institucional en el que iniciarán su vida universitaria, incluyendo la organización general de la Universidad de Chile, su estructura académica y los principales espacios del campus. También se les introdujo al uso de la plataforma Ucampus, herramienta central para la gestión de su vida académica.
Tras esta actividad, los estudiantes rindieron la prueba de diagnóstico de Matemática, cuyo objetivo es conocer el nivel de manejo de contenidos con el que ingresan al Programa. Estas pruebas no tienen efectos de calificación ni de selección, sino que funcionan como un insumo para que el cuerpo docente pueda ajustar sus estrategias de enseñanza y comprender mejor desde qué punto comienzan su formación.
Conocerse y encontrarse en los primeros días
Tras la ceremonia, el proceso de inducción continuó los días siguientes con dos jornadas de trabajo en sala junto al equipo de tutores del Programa, quienes acompañaron a los estudiantes en sus primeras visitas al campus Juan Gómez Millas (JGM).
La instancia buscó abrir un espacio distinto al de la ceremonia inaugural: un momento más cercano para comenzar a conocerse. “El primer día los estudiantes llegan con mucho nerviosismo. Reciben una enorme cantidad de información, no conocen el lugar, no se conocen entre ellos, tienen que responder muchas encuestas, crear claves y contraseñas, y todo es nuevo. Por eso es importante darles un espacio donde puedan hablar entre ellos, verse, ubicarse, encontrarse, desahogarse. Conocerse no siempre resulta tan fácil como uno cree y estas instancias ayudan mucho”, explicó Cristian Ferreira, psicólogo de la unidad de Orientación, Consejería y Apoyo Académico (OCA).
Las actividades se realizaron los días miércoles 4 y jueves 5 de marzo, fueron organizadas por secciones e incluyeron actividades socialización entre compañeros, además de orientaciones sobre el funcionamiento del Programa y los distintos recursos disponibles para apoyar su trayectoria académica.
Luego de las actividades en sala, se realizó una feria de servicios en el Patio del Útero, donde distintas unidades del Programa y de la Universidad presentaron sus actividades. Este año participaron la unidad de Orientación, Consejería y Apoyo Académico (OCA), Bienestar Estudiantil, Biblioteca, la unidad de Computación, el equipo de tutorías, Laboratorios, la Unidad de Investigación en Educación (UNIEB) y el Centro de Estudiantes. También se sumaron la Dirección de Salud Estudiantil (DSE) del Campus Juan Gómez Millas, el Senado Universitario, el programa cultural La U Invita y Proyectos Estudiantiles de la Dirección de Bienestar y Desarrollo Estudiantil (DIRBDE) y la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios (VAEC), el Centro Deportivo de Estudiantes de la Universidad de Chile y Ucampus.
Para Paulina Cabanillas, encargada de comunicaciones y gestión cultural del Programa y coordinadora de las actividades, el objetivo de esta feria va más allá de entregar información administrativa. “La finalidad es entregar información útil para quienes ingresan a la Universidad de Chile, pero hay algo más profundo y que nos importa mucho que es que nos conozcan, que vean nuestras caras. Una institución está formada por personas, no por ‘áreas’. No es algo abstracto”, enfatizó. En ese sentido, agrega que el encuentro cara a cara es fundamental, especialmente en un contexto donde gran parte de las interacciones ocurre de manera virtual.
“Hoy muchas cosas funcionan de forma digital, pero el encuentro directo sigue siendo clave. Queremos que los estudiantes sepan que estamos aquí para acompañarlos. Que recuerden que tal persona trabaja en tal parte y que pueden acercarse a conversar, pedir orientación o ayuda cuando lo necesiten. Es mucha información la que reciben en estos primeros días y los más probable es que la reciban a medias, pero no importa. El objetivo principal es que sepan que no están solos y que tengan claro que pueden recurrir a nosotros”, expresó.
De este modo, el inicio del año académico no solo marcó el comienzo de las clases para la nueva generación de Bachillerato, sino también la apertura de un espacio de encuentro, diálogo y formación integral dentro de la Universidad de Chile.
Unidad de Comunicaciones y Gestión Cultural
Fotos: Fernanda Téllez Gross.
Programa Académico de Bachillerato