El voto de las personas con demencia: un tema que va más allá de lo legal

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Si bien no hay ningún impedimento jurídico para que este grupo de la población pueda ejercer este derecho -a no ser que la persona haya sido declarada interdicta por un tribunal, lo cual se comunica al SERVEL-, expertas y cuidadoras advierten que la participación en la comunidad política y social son valores cruciales para ellas, al igual que para el resto de la sociedad.

“Yo quiero votar de todas maneras”. “Es importante poder decidir quiénes son las próximas autoridades que nos van a regir en nuestro país”. “Es un derecho ciudadano y todas las personas tienen el derecho de participar de este momento. Yo puedo elegir. Voy a ir a votar”. “Pienso que es un derecho que cada ciudadano tiene que realizar. Pienso que están en lo correcto que lo hagan porque hay muchos tipos de demencia, y entre ellas yo tengo una que es vascular, y me siento plenamente consciente de hacerlo”. Estos son algunos testimonios de personas con demencia recolectados por el Centro de Gerociencia, Salud Mental y Metabolismo (GERO) y otros organismos; relatos que reflejan el interés de un grupo de los cerca de 200 mil diagnosticados con algún tipo de demencia que hoy viven en el país en participar, particularmente en relación al plebiscito del próximo 25 de octubre.

Si bien en términos legales este grupo de la población no posee un impedimento para ejercer el voto, hay consideraciones éticas, políticas y sociales que fueron analizadas por la directora de la Unidad de Memoria del Hospital Salvador y académica de la Facultad de Medicina, Andrea Slachevsky; por el abogado Pablo Marshal y la cuidadora y ex ministra Paulina Urrutia, quienes ahondaron en diversas dimensiones de este tema en el “Diálogo sobre derecho a voto para las personas con demencia”, desarrollado este 1 de octubre. El espacio fue convocado por la Red Transdisciplinaria Sobre Envejecimiento de la U. de Chile, GERO, SONEPSYN, la Clínica de Memoria y Neuropsiquiatría, y el Colegio Médico de Santiago.

En términos de la regulación respecto al derecho a voto, como explicó abogado Pablo Marshal, este campo está regulado por la actual constitución, la cual “recoge el principio de sufragio universal, donde si no hay una buena razón para excluir a alguien, las personas cuentan con derecho a voto”. Según explicita el cuerpo legal en su artículo 16, inciso 1, entre otras razones este derecho se suspende “por interdicción en caso de demencia”. Como detalló el especialista, “el término demencia que usa la constitución es decimonónico, no es un término técnico que nosotros hoy día usamos para identificar el deterioro cognitivo”.

En lo operativo, esto se aplica con una declaratoria de interdicción, regulada por la Ley N° 19.954. Como detalló el abogado, “hace falta un acto formal que es llevado a cabo en un tribunal de justicia que declara la interdicción. Hasta antes de que la interdicción sea declarada, todas las personas siguen manteniendo su derecho a sufragio. Esto significa que incluso si una persona está afecta a una demencia o a cualquier otra enfermedad de tipo mental que afecte su capacidad de decisión, esa persona sigue siendo titular del derecho a sufragio”.

En términos electorales, la interdicción se materializa según la Ley Orgánica constitucional sobre sistema de inscripciones electorales y servicio electoral (N°18.556), que en su artículo 18 señala que “dentro de los primeros cinco días de cada mes, los jueces de letras comunicarán al Servicio Electoral los nombres de las personas que hubieren sido declaradas en interdicción por causa de demencia por sentencia ejecutoriada, en el mes anterior, indicando los antecedentes necesarios para su cabal identificación”.

“En Chile la interdicción no tiene matices: o es interdicto para todo o para nada”, como señaló la profesora Slachevsky quien advirtió que a pesar de esta lectura legal, en términos médicos “no hay una sola forma de demencia”, dado que, por ejemplo, “algunas van a afectar más la memoria, otras más el lenguaje”. Asimismo, señaló que éstas existen tanto en personas mayores o menores de 60 años. “Es cierto que el envejecimiento es un gran factor de riesgo para las demencias, pero no son una consecuencia inevitable del mismo”, agregó.

Ante esto, prosiguió la médica, “creo que hay una serie de reflexiones éticas que se pueden levantar en términos de la inclusión de las personas con demencias en relación al voto; discutir cuando un trastorno cognitivo impide votar, si eso realmente pesa”.

¿Influenciables?

Cuando hablamos de votar y de demencias, alerta la profesora Slachevsky, “lo primero que tenemos que ver es qué es decidir, porque el voto es tomar una decisión, es seleccionar entre diferentes posibilidades”. Ante esto, es importante preguntarse “cómo se evalúa esa capacidad de decidir”, porque “no existe un índice de la capacidad de selección”.

Esta capacidad va a depender del tipo de decisión que se va tomar. Y donde “más se ha avanzado es en la evaluación de las capacidades en materia de salud”, considerando factores como entender lo que se está discutiendo, la capacidad de decidir entre diferentes opciones e indicar la que prefiere, y entender la toma de decisión, “explicar qué es lo que los llevó a la toma de decisión”.

Respecto a poder determinar si las personas con demencias son o no influenciables respecto a su determinación, agregó la profesora Slachevsky, “es casi imposible responder esa pregunta porque de cierta manera todos somos manipulables e influenciables. Lo único que podríamos establecer es si la persona entiende realmente lo que es el voto, lo que significa votar y el proceso de seleccionar una opción para la urna”.

La cuidadora Paulina Urrutia, quien participó del diálogo, junto a Augusto Góngora, diagnosticado con Alzheimer.

Valor social y participación en el mundo público

El acto de votar, describió la profesora Slachevsky, “tiene un valor social, nos hace ciudadanos. Entonces cuando prohibimos a una persona votar porque determinamos que no tienen las capacidades, la estamos sacando del espacio público”.

En esta misma línea, la cuidadora Paulina Urrutia, se refirió al carácter más simbólico del voto. “El acto de votar es un ritual, (…) el que para la historia más reciente de nuestro país es absolutamente convocante”, dijo la ex ministra en relación a su experiencia con Augusto Góngora, periodista diagnosticado con Alzheimer. “El ritual de ir en la mañana, de ser parte de la cola, de conversar, eso no se lo pueden quitar a un ciudadano de este país que construyó igual que otras personas la democracia que hoy día tenemos”.

“Las personas con demencia tienen derecho a participar de ese ritual, lo hagan bien o lo hagan mal. Por supuesto que hay que resguardar la democracia, porque todos queremos no haya utilización”, agregó. Justamente en torno a esa preocupación, la académica de la Facultad de Medicina cerró planteando que no es necesario “temer tanto por el peligro de nuestra democracia haciendo discreciones muy elaboradas sobre si yo tengo capacidades o no, porque ciertamente no van a ser las personas con demencias las que van poner en peligro la democracia. A lo mejor la estamos queriendo proteger donde no hay que protegerla”.


Texto: Francisca Palma